Chile y México comparten buenas prácticas sobre vigilancia de micotoxinas en el marco de proyecto de cooperación
Iniciativa es financiada por el Fondo Chile-México, coordinado por las agencias de cooperación AGCID y AMEXCID.
México, 27 de mayo de 2026.- Equipos técnicos y científicos vinculados a la salud pública, la inocuidad alimentaria y la vigilancia de contaminantes, de instituciones de Chile y México, comparten experiencias y buenas prácticas en la materia, en el marco de proyecto de cooperación “Alianza estratégica para el fortalecimiento de las capacidades de vigilancia de micotoxinas en Chile y México”, financiado por el Fondo Conjunto Chile-México, coordinado por las agencias de cooperación, AGCID y AMEXCID.
En esta capacitación, Chile estuvo representado por el académico investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía de la Universidad de las Américas, Raúl Calderón, quien participó en una visita técnica al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) de México.
Durante la visita, profesionales de SENASICA realizaron una capacitación especializada enfocada en el desarrollo, optimización y validación de métodos analíticos para la detección de micotoxinas, compuestos contaminantes de alta relevancia para la seguridad alimentaria y la salud humana. La agenda también contempló espacios de intercambio técnico entre los equipos participantes, permitiendo compartir experiencias, desafíos y metodologías utilizadas en ambos países.
Las micotoxinas son sustancias tóxicas producidas por ciertos hongos que pueden encontrarse en alimentos y materias primas agrícolas, representando un riesgo tanto para la salud humana como animal. Por ello, avanzar en sistemas de vigilancia más precisos y comparables a nivel internacional resulta primordial para fortalecer los estándares de control sanitario y los procesos asociados a la producción y comercialización de alimentos.
El Dr. Raúl Calderón valoró la oportunidad de participar en una instancia de colaboración internacional enfocada en desafíos concretos para la salud pública y alimentaria, “la visita permitió conocer de manera directa las capacidades analíticas, instrumentales y humanas disponibles para el monitoreo de contaminantes relevantes para la salud pública, especialmente micotoxinas. Además, se revisaron los avances del proyecto y nuevas oportunidades de colaboración científica y técnica en inocuidad alimentaria”, señaló el académico.
La actividad contribuyó al fortalecimiento de los laboratorios involucrados, favoreciendo la adopción de metodologías armonizadas y promoviendo sistemas de vigilancia más robustos y comparables internacionalmente. Asimismo, permitió crear redes de cooperación científica entre instituciones, apuntando a el trabajo interdisciplinario necesario para enfrentar los desafíos actuales en materia de seguridad alimentaria, control de contaminantes y protección de la salud pública.





